Un estudio en condiciones reales de cultivo ha mostrado los beneficios de tratar las cerezas dulces con poliaminas, sustancias naturales presentes en las plantas, antes de la cosecha. Los tratamientos aumentaron el rendimiento, redujeron el agrietamiento por lluvias y mejoraron la firmeza, el color, el sabor y la presencia de compuestos bioactivos saludables. Estos hallazgos podrían ofrecer una herramienta innovadora y sostenible para optimizar las cosechas frente al cambio climático, en beneficio de productores y consumidores.
Las cerezas dulces, de nombre científico Prunus avium, representan un cultivo de alto valor comercial y nutricional en España, pero enfrentan desafíos crecientes debido a eventos climáticos extremos, como lluvias intensas,que provocan grietas en la piel del fruto y pérdidas económicas significativas. En nuestra investigación hemos evaluado el efecto de aplicar tratamientos antes de la cosecha con poliaminas, sustancias naturales presentes en las plantas que actúan como reguladores del crecimiento y protectores celulares. Específicamente hemos aplicado putrescina y espermidina en dos variedades comerciales de cereza: ‘Sunburst’ y ‘Skeena’.
Un experimento en condiciones reales
El experimento se hizo en un huerto comercial real, en Alcoy (Alicante), durante las temporadas de 2022 y 2023. Se utilizaron árboles sin protecciones contra la lluvia, replicando las condiciones reales de producción a la que se enfrentan los agricultores. Los tratamientos consistieron en pulverizar sobre las hojas del árbol soluciones acuosas de putrescina y espermidina en diferentes concentraciones (0,01, 0,1 y 1 milimolar) aplicadas en tres etapas clave del desarrollo del fruto: endurecimiento del hueso, inicio del cambio de color y cuatro días antes de la cosecha.
En el año 2022 los árboles tratados produjeron hasta un 40 % más de cerezas, pasando de 17,5 kg por árbol en los ejemplares que no habían recibido el tratamiento a 25,5 kg en los tratados con la concentración 0,01 milimolar de putrescina y espermidina. Esto se debió principalmente a que los frutos fueron más grandes y más abundantes. En el siguiente año, las condiciones climáticas fueron adversas, con lluvias muy abundantes (156 mm) en el mes de mayo. En los árboles no tratados, alrededor del 50 % de las cerezas ‘Sunburst’ y del 20 % de la variedad ‘Skeena’ sufrieron agrietamientos. En cambio, en los árboles tratados con poliaminas el daño por agrietamientos bajó drásticamente, especialmente en la variedad ‘Skeena’, lo que implica una menor pérdida de fruta y mayor rentabilidad para el agricultor.
Mejoras cuantificadas en la calidad
Gracias al tratamiento no solo aumentó la cantidad, sino también la calidad. Los frutos tratados mostraron mayor firmeza, una cualidad óptima para transporte y almacenamiento en frío, lo que reduce las pérdidas después de la cosecha. Además, el color rojo fue más intenso, un tono característico ligado a un mayor contenido de antocianinas, por lo que mejoró su aspecto visual. También aumentó el contenido de compuestos fenólicos totales en los frutos de los árboles tratados en las dos variedades ‘Sunburst’ y ‘Skeena’, lo que indica que estos frutos tendrían mayores beneficios para la salud de los consumidores, puesto que tanto los fenoles como, especialmente, las antocianinas aportan propiedades antioxidantes.

Paralelamente, la aplicación de poliaminas mejoró el equilibrio en el sabor. La acidez aumentó ligeramente, lo que evita que el sabor en boca sea excesivamente dulce, con los azúcares manteniéndose estables en rangos típicos de buena calidad.
En conjunto, estos resultados muestran que la aplicación de poliaminas en la concentración apropiada, puede aumentar parámetros de calidad de las cerezas como la firmeza, el color y su contenido en compuestos bioactivos, además de mejorar su tolerancia al agrietamiento inducido por las intensas lluvias.
Implicaciones para la producción sostenible
Nuestro estudio muestra que la aplicación de poliaminas antes de la cosecha podría tener aplicaciones directas en el cultivo de la cereza dulce en zonas donde las lluvias intensas provocan agrietamiento y pérdidas económicas, con mejoras que afectan incluso al almacenamiento después de la cosecha. Asimismo, este enfoque podría impulsar el desarrollo de estrategias de cultivo sostenible, basadas en compuestos naturales, más ecológicos y respetuosos con el medio ambiente.
En conjunto, nuestro trabajo sugiere que las poliaminas podrían convertirse en herramientas prácticas frente a uno de los mayores desafíos de la producción frutícola: la variabilidad climática extrema, con episodios cada vez más frecuentes de lluvias intensas.
Referencia:
Jenifer Puente-Moreno, Fernando Garrido-Auñón, María E. García-Pastor, María Serrano, Daniel Valero,
Putrescine and spermidine preharvest treatments improve crop yield, resistance to rain-induced cracking and fruit quality traits in sweet cherries, Scientia Horticulturae, Volume 358, 2026, 114689, ISSN 0304-4238, https://doi.org/10.1016/j.scienta.2026.114689
Autores del artículo divulgativo:
María Serrano Mula, Jenifer A. Puente-Moreno, María E. García-Pastor y Daniel Valero
Instituto de Investigación e Innovación Agroalimentario y Agroambiental (CIAGRO)
Universidad Miguel Hernández
Fuente: Scientias
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