Cuidar a los profesionales de atención temprana para prevenir riesgos laborales
La atención infantil temprana es un ámbito profesional altamente exigente, donde el personal sanitario trabaja con menores de hasta seis años y sus familias ante trastornos del desarrollo o riesgo de presentarlos. El notable aumento de la demanda intensifica la carga emocional, situando a estos equipos ante riesgos laborales de naturaleza psicosocial, como el estrés prolongado, el desgaste emocional y la fatiga por compasión. La literatura científica evidencia niveles reducidos de resiliencia, lo que dificulta la gestión de emociones vinculadas al sufrimiento ajeno. Asimismo, se observan diferencias de género en las estrategias de afrontamiento, relevantes en un sector altamente feminizado. Factores organizativos, como la coordinación interinstitucional limitada y la elevada carga administrativa, refuerzan dichos riesgos. Estudios actuales señalan que la resiliencia, el apoyo social y la inteligencia emocional actúan como factores protectores esenciales para promover el bienestar profesional y mejorar la calidad de la atención.




























