La población europea tiene una predisposición favorable al uso de la inteligencia artificial en el ámbito sanitario, pero con matices. Los resultados de un estudio a partir de los datos del Eurobarómetro 551 muestran que este apoyo se encuentra acompañado de preocupaciones sobre privacidad, despersonalización y opacidad. La investigación subraya que una mayor aceptación del uso de la IA en la salud está asociada a una mayor demanda de regulación, evidenciando la importancia de la confianza y la gobernanza pública en estas cuestiones.
Los europeos apoyamos el uso de la IA en la salud, pero con vigilancia y control público