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Influencia de genes, ambiente y sexo en las primeras etapas del procesamiento auditivo en el autismo

Un estudio ha permitido analizar las respuestas auditivas tempranas del cerebro, aquellas que se producen apenas unos milisegundos después de que el sonido llegue al oído, en dos modelos de autismo en ratas, uno genético y otro ambiental. La investigación muestra diferencias en la amplitud y el tiempo de las respuestas, así como diferencias según el sexo. Estos resultados sugieren que el autismo condiciona el procesamiento del sonido desde etapas muy tempranas, lo que podría ayudar a mejorar su detección.

¿Por qué a algunas personas el ruido de una conversación, una calle o una clase se vuelve insoportable, mientras que otras apenas lo notan? En el autismo, estas diferencias en la percepción del sonido son muy frecuentes, pero su origen sigue siendo poco claro.

En este trabajo nos centramos en una parte del cerebro que actúa antes de que seamos conscientes de lo que oímos: el tronco encefálico. Allí, el sonido se procesa en milésimas de segundo. Para observar ese proceso utilizamos la Respuesta Auditiva del Tronco Encefálico, una prueba que permite seguir cómo la señal sonora avanza por el sistema auditivo, midiendo tanto su intensidad como la rapidez con la que se transmite.

Estudiamos dos modelos de autismo en ratas. Uno reproduce una alteración genética asociada al gen GRIN2B; el otro, un factor ambiental durante el desarrollo prenatal que en el modelo animal es inducido mediante ácido valproico. Este diseño nos permitió comparar dos vías distintas hacia un mismo fenotipo. Además, analizamos machos y hembras, ya que las diferencias entre sexos siguen siendo una de las grandes incógnitas en el estudio del autismo.

Los resultados muestran que las alteraciones aparecen ya en estas primeras etapas del procesamiento auditivo, pero no siguen un único patrón. En ambos modelos, el cerebro pierde capacidad para ajustar su respuesta al aumento de la intensidad del sonido: la señal crece menos de lo esperado. El sistema auditivo responde más “rígidamente”, sin aumentar la intensidad de la respuesta neuronal conforme aumenta la intensidad del sonido.

A partir de ahí, las trayectorias divergen. En el modelo ambiental, la señal llega sistemáticamente más tarde. El retraso se mantiene a lo largo de todo el tronco encefálico, lo que sugiere una transmisión más lenta de la información auditiva. En el modelo genético, en cambio, la diferencia no está en la velocidad, sino en la coordinación de la respuesta: la señal se desorganiza en sus primeras etapas, indicando una menor sincronía entre neuronas.

Diferencias entre sexos en el estudio del autismo

Uno de los hallazgos más reveladores aparece al considerar el sexo. En los animales control, las hembras muestran respuestas auditivas más intensas que los machos, un patrón bien descrito en otras especies, incluida la humana. Sin embargo, esta diferencia desaparece por completo en ambos modelos de autismo. No se trata solo de una diferencia general, sino de una organización divergente del sistema auditivo que depende del sexo en el autismo.

También observamos que el sistema auditivo puede compensar parcialmente estas alteraciones en etapas más avanzadas del procesamiento. Algunas señales parecen reforzarse a medida que ascienden por el cerebro. Pero esta compensación no es estable: depende del modelo, del sexo y de la intensidad del sonido. Más que corregir esta diferencia, introduce variabilidad.

El autismo no responde a un único perfil auditivo

En conjunto, estos resultados muestran que el autismo no responde a un único perfil auditivo. Distintas causas (genéticas o ambientales) alteran de forma específica las primeras etapas del procesamiento del sonido, y lo hacen además de manera diferente en machos y hembras. Esto ayuda a entender por qué la experiencia auditiva puede variar tanto entre individuos.

Seguir el sonido en sus primeros milisegundos nos permite ver dónde empiezan a construirse esas diferencias. A largo plazo, este tipo de medidas podría convertirse en una herramienta sencilla y no invasiva para detectar alteraciones tempranas del neurodesarrollo, y contribuir a un diagnóstico más preciso y sensible a las diferencias entre personas, especialmente en grupos que hoy siguen infradiagnosticados, como las mujeres.

Referencia:

Cacciato-Salcedo, S., Lao-Rodríguez, A. B., & Malmierca, M. S. (2025). Sex Differences in Auditory Brainstem Responses of Two Rat Models of Autism: Environmental and Genetic Contributions to Autism-Like Auditory Function. Autism Research, 18(12), 2382–2408. https://doi.org/10.1002/aur.70125


Autores del artículo divulgativo:

Sara Cacciato-Salcedo, Ana Belén Lao-Rodríguez y Manuel S. Malmierca
Laboratorio de Neurociencia Auditiva y Cognitiva
Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCyL)
Universidad de Salamanca


Fuente: Scientias

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