Santos-Rufo et al. (2026), Phyton-International Journal of Experimental Botany, DOI: 10.32604/phyton.2026.082736. Licencia CC BY 4.0.

Frío y campos magnéticos para despertar semillas de mora

Las semillas de mora no siempre germinan con facilidad. Un estudio reciente ha evaluado si el frío y la exposición a un campo magnético estático podían ayudar a activar su germinación. Los resultados muestran mejoras, aunque modestas, y una relación clara entre la germinación, la movilización del almidón y la actividad de amilasas para obtener energía y activar el metabolismo. Aunque los resultados son todavía preliminares y no constituyen un protocolo para mejorar la germinación de estas semillas, sí son una buena base para seguir investigando.

Cuando trabajamos con semillas de mora nos encontramos con un problema clásico: muchas están vivas, pero no germinan. No es que la semilla esté muerta, es que permanece “dormida”. Esta dormancia es especialmente intensa en especies del género Rubus y dificulta su uso en mejora genética, conservación de germoplasma y estudios de fisiología de semillas.

En nuestro trabajo quisimos estudiar si dos tratamientos sencillos podían ayudar a activar esa germinación: la estratificación en frío y la exposición previa a un campo magnético estático.
La estratificación en frío consiste en mantener las semillas durante un periodo determinado a baja temperatura —aproximadamente entre mes y medio y dos meses a 4 °C—, imitando en parte las condiciones naturales del invierno. El campo magnético estático se aplicó como tratamiento físico previo, con una intensidad moderada de 80 militeslas durante 24 horas, de acuerdo con estudios previos sobre estimulación de semillas.

Semillas de mora de la variedad Loch Ness

Utilizamos semillas de la variedad comercial Loch Ness y combinamos distintos periodos de frío, desde 0 hasta 75 días, con semillas tratadas y no tratadas con campo magnético. Después evaluamos la germinación y analizamos varios indicadores relacionados con la energía interna de la semilla: el almidón y los azúcares solubles, así como la actividad de dos enzimas —alfa-amilasa y beta-amilasa— que intervienen en la degradación del almidón y permiten liberar azúcares que el embrión puede utilizar.

El primer resultado fue muy claro: las semillas tenían una viabilidad alta, superior al 95 %, pero en todos los casos la germinación final fue baja. Esto confirma que la mora presenta una dormancia fuerte y que no basta con que la semilla esté viva para que germine. Aun así, algunas combinaciones de frío y campo magnético dieron valores de germinación superiores  a los obtenidos con las semillas que no habían recibido el tratamiento, sobre todo cuando la aplicación del campo magnético se combinó con periodos más largos de estratificación.

Santos-Rufo et al. (2026), Phyton-International Journal of Experimental Botany, DOI: 10.32604/phyton.2026.082736. Licencia CC BY 4.0.
Santos-Rufo et al. (2026), Phyton-International Journal of Experimental Botany, DOI: 10.32604/phyton.2026.082736. Licencia CC BY 4.0.

Lo más interesante no fue solo cuántas semillas germinaron, sino qué ocurrió dentro de ellas. En los tratamientos donde se observó una mayor germinación, las semillas tendieron a presentar menos almidón residual y una mayor actividad de amilasas. Dicho de forma sencilla: cuando la semilla empieza a salir de la dormancia, parece activar su “despensa interna”, rompiendo el almidón almacenado para obtener energía. En nuestros datos, el contenido de almidón fue una de las variables más relacionadas con la germinación.

También observamos que las semillas expuestas al campo magnético mostraron, en promedio, mayor actividad de alfa-amilasa y beta-amilasa. Esto sugiere que el tratamiento magnético podría contribuir a activar el metabolismo de la semilla, pero siempre con prudencia: no sustituye al frío ni rompe por sí solo la dormancia. Más bien parece actuar como una ayuda complementaria cuando la semilla ya ha empezado a prepararse fisiológicamente para germinar.

Una nueva línea de estudio para comprender cómo despiertan las semillas

El estudio no debe interpretarse como una receta definitiva para germinar mora. De hecho, la germinación total siguió siendo baja, probablemente porque no se aplicó escarificación, las condiciones de luz no estuvieron totalmente controladas y la dormancia de esta especie es muy compleja. Sin embargo, los resultados abren una línea interesante: combinar tratamientos físicos y fisiológicos para comprender mejor cómo despiertan las semillas difíciles. A partir de aquí, el siguiente paso será probar estos tratamientos con otros cultivares, ajustar mejor los tiempos de frío, combinarlos con escarificación y estudiar también señales hormonales y moleculares. Nuestro objetivo no es solo mejorar un porcentaje de germinación, sino entender qué procesos internos marcan la diferencia entre una semilla viable que permanece dormida y otra que inicia con éxito el crecimiento de una nueva planta.

Referencia:

Santos-Rufo, A.; Weiland-Ardáiz, C.; Dueñas, J.A. Effects of Static Magnetic Field and Cold Stratification on Germination and Starch-Related Biochemical Traits in Blackberry (Rubus fruticosus L.) Seeds. Phyton-International Journal of Experimental Botany, 2026. DOI: 10.32604/phyton.2026.082736.

Autores del artículo divulgativo:

Antonio Santos-Rufo y Carlos Weiland-Ardáiz
Departamento de Ciencias Agroforestales, ETSI
Universidad de Huelva

Jose A. Dueñas
Departamento de Ingeniería Eléctrica
Centro de Estudios Avanzados en Física, Matemáticas y Computación
Universidad de Huelva

Fuente: Scientias

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