Pasar de clases magistrales a clases invertidas y escape rooms para mejorar el aprendizaje

Un estudio ha analizado los resultados de pasar de una educación tradicional a la combinación de diversas metodologías de aprendizaje activo. La investigación ha medido los resultados académicos desde 2018 a 2023 en una asignatura universitaria sobre redes de computadores. Los resultados muestran que los mayores cambios tuvieron lugar al pasar de clase magistral a clase invertida, así como tras la introducción de un escape room educativo y, en menor medida, tras combinar diversas metodologías activas.

En el año 2018 se realizó un curso sobre redes de computadores con un enfoque tradicional, es decir, mediante clases magistrales y evaluación mediante examen final. Los resultados fueron peor de lo esperado, con lo cual se decidió remodelar el curso para intentar darle un nuevo enfoque, con la esperanza de remontar los resultados académicos.

En el año 2019 se llevó a cabo el cambio más radical, donde se adoptó la metodología de clase invertida, donde se proporcionaba al estudiantado una serie de vídeos sobre la teoría del curso para que la visualizaran antes de asistir a clase. De este modo, se pretendía que el tiempo de clase se dedicara a la resolución de dudas y ejercicios.

Combinar propuestas evaluativas

Así mismo se pasó de la evaluación mediante un examen final escrito a una combinación de propuestas evaluativas. La primera de ellas era un examen individual autoevaluativo, que se podía repetir hasta cinco veces, y donde se seleccionaba la nota más alta. En este examen, que se realizaba antes del examen final y con un tiempo limitado, se escogían al azar 10 preguntas de entre 500 posibles, de manera que la probabilidad de obtener una misma pregunta en distintos exámenes era realmente baja.

La segunda de ellas era una serie de problemas grupales que se debían hacer antes del examen. Los grupos se elegían al azar y a cada grupo le tocaban distintos problemas. Además, se pedían pruebas gráficas de que los miembros del grupo habían hecho los problemas juntos, bien fuera a través de una foto, si habían quedado presencialmente, o a través de una captura de pantalla, si habían quedado en línea.

Así mismo, se mantenía el examen final, donde se mezclaban preguntas teóricas y problemas con una dificultad similar. En lugar de realizarlo de manera escrita, se pasó a realizarlo a través de ordenador en un entorno seguro y controlado. La diferencia de resultados con el año anterior fue evidente.

Actividades de aprendizaje activo

En los años 2020, 2021 y 2022 se fueron introduciendo sendas actividades de aprendizaje activo para complementar las anteriores. Concretamente, en 2020 se añadió una actividad de aprendizaje basado en proyectos, que se realizó en grupos elegidos al azar. Por otra parte, en 2021 se añadió una actividad de aprendizaje basado en retos que se realizó de forma individual. Además, en 2022 se añadió una actividad de aprendizaje basado en casos, donde los estudiantes se reunían en parejas para resolver casos aplicados a la vida real. Todos estos cambios dieron lugar a ligeras mejoras en los resultados.

Adicionalmente, en el año 2023 se introdujo un escape room educativo a realizar en grupos de tres personas, de modo que se enfocaba como un examen grupal que complementaba al examen individual. Dicha actividad marcó la diferencia con el resto, ya que los resultados obtenidos fueron claramente superiores a los de años anteriores.

La distribución de notas en la evaluación en 2023 suponía que un 50 % de la nota correspondía a actividades individuales, concretamente al examen autoevaluativo, al examen final y al aprendizaje basado en retos, mientras que el otro 50 % se obtenía a partir de las actividades grupales, concretamente a los problemas en grupo, el aprendizaje basado en proyectos, el basado en casos y el escape room.

Una clara mejora tras la introducción del escape room educativo

Por otra parte, para cada año se calcularon las tasas de presentados sobre matriculados, de aprobados sobre matriculados y de aprobados sobre presentados. En el primer año todas las tasas mostraron valores inferiores, posteriormente las tasas fueron similares tras la introducción distintas actividades evaluativas de aprendizaje activo y, finalmente, en el último año las tasas se dispararon tras la introducción del escape room educativo. Como conclusión, hemos visto que la introducción de distintas actividades de aprendizaje activo ha permitido la mejora del rendimiento académico del estudiantado, especialmente tras la introducción del escape room educativo. Según las opiniones recabadas en clase sobre esto último, no hay una única causa para ello, aunque hay que destacar la motivación por la competición, el compromiso con el grupo y la ludificación del evento. Sin embargo, se debe señalar que el tamaño limitado de la muestra no permite generalizar estos resultados.

Referencia:

Roig, P. J., Alcaraz, S., Gilly, K., Bernad, C., Juiz, C. (2026). Combining Active Learning Methodologies in a STEM-Related Course: A Case Study. Education Sciences, 16(5), 740. DOI: https://doi.org/10.3390/educsci16050740

Autores del artículo divulgativo:

Pedro Juan Roig, Salvador Alcaraz, Katja Gilly y Cristina Bernad
Departamento de Ingeniería de Computadores
Universidad Miguel Hernández

Carlos Juiz
Departamento de Ciencias Matemáticas e Informática
Universitat de les Illes Balears

Fuente: Scientias

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