Ilustración de Ana Belén Lao Rodríguez

El sonido del silencio: cómo el cerebro predice sonidos antes de que se produzcan

El cerebro predice activamente los sonidos sin escucharlos. Una investigación reciente basada en el estudio de la omisión de estímulos en secuencias regulares muestra cómo, al eliminar un sonido esperado, se observan respuestas neuronales similares a las generadas por sonidos reales, lo que desenmascara la actividad predictiva del cerebro auditivo. El estudio detalla que la predicción no es exclusiva de las áreas corticales superiores, sino que está distribuida en la jerarquía auditiva, y aporta claves para comprender alteraciones en trastornos como la esquizofrenia y el autismo.

Si pensamos en el sistema auditivo, seguramente asumimos que la escucha es un mecanismo pasivo. Sin embargo, no es así. El cerebro trabaja de forma activa, extrayendo regularidades auditivas de nuestro entorno y generando patrones sobre lo que espera escuchar. Este proceso nos permite, por ejemplo, ignorar el ruido constante del tráfico y centrar nuestra atención en señales relevantes, como el sonido del claxon de un coche que se aproxima por nuestra espalda y que no hemos visto cuando vamos a cruzar la calle.

Nuestro cerebro funciona como una máquina de predicción. A partir de la experiencia y de los sonidos percibidos anteriormente, construye modelos internos del entorno y de la escena auditiva que nos rodea, y esto le permite anticipar qué va a escuchar a continuación. Cuando esas predicciones se cumplen, el modelo se mantiene; pero cuando fallan, el cerebro genera una señal de error de predicción que sirve para actualizarlo y, de este modo, adaptar nuestro comportamiento al nuevo escenario. El objetivo de nuestra mente es alcanzar un modelo predictivo lo más eficiente posible, de manera que, a medida que se refina, disminuyan progresivamente los errores de predicción.

Tradicionalmente, estos errores se han estudiado presentando sonidos inesperados inmersos en secuencias regulares. El problema es que, en estos casos, el cerebro se enfrenta a dos sorpresas simultáneas: por un lado, la ausencia del sonido esperado y, por otro, la aparición de un sonido nuevo. Este último, al ser un estímulo acústico, activa directamente el sistema auditivo, y esto dificulta aislar la actividad puramente predictiva asociada a la ausencia del estímulo esperado.

Para estudiar la predicción de forma más precisa diseñamos una estrategia más refinada: eliminar el sonido por completo. Si, en vez de presentar ese evento inesperado dentro de una secuencia regular, no se presenta ningún sonido (es decir, si hay un silencio real u omisión del sonido) y el cerebro responde, es porque estaba anticipando que iba a ocurrir un sonido. De este modo, se pone de manifiesto una actividad cerebral genuinamente predictiva. Las respuestas neuronales a estas omisiones son muy similares, en apariencia, a las que se producen cuando un sonido real llega al oído, aunque su origen revela mecanismos funcionalmente distintos.

Respuestas a la omisión en neuronas del sistema auditivo

Estas respuestas a la omisión aparecen incluso en ausencia de atención consciente y pueden detectarse tanto en humanos como en animales. Además, no todas las áreas del sistema auditivo participan por igual. Las regiones del cerebro auditivo denominadas no lemniscales, más integradoras y sensibles al contexto, muestran una mayor implicación en la detección de omisiones, mientras que las vías lemniscales, más vinculadas al análisis físico de las características del sonido, parecen desempeñar un papel menos destacado en este tipo de procesamiento contextual. Esto sugiere que la predicción no es un proceso exclusivo de las áreas corticales superiores, sino que está distribuido a lo largo de toda la jerarquía auditiva.

Qué nos dicen las omisiones sobre el funcionamiento cerebral

Este mecanismo tiene implicaciones directas para la comprensión de la percepción auditiva. Las respuestas neuronales a la omisión de un estímulo sonoro se han observado alteradas en diversos trastornos neurológicos y psiquiátricos, como la esquizofrenia, y en trastornos del neurodesarrollo, como los trastornos del espectro autista, lo que sugiere la existencia de disfunciones en los procesos de generación y actualización de predicciones sensoriales. Estas alteraciones no parecen deberse a déficits en el procesamiento sensorial básico, sino más bien a un funcionamiento atípico de los mecanismos que integran la información contextual y anticipan los eventos futuros.

En este sentido, el estudio de las respuestas a la omisión proporciona una herramienta valiosa para investigar cómo el cerebro extrae regularidades del entorno, construye modelos internos y los utiliza para interpretar la información auditiva entrante. Analizar estos procesos permite avanzar en nuestra comprensión de cómo el contexto auditivo modula la percepción y cómo su alteración puede contribuir a los síntomas perceptivos y cognitivos observados en distintas condiciones clínicas.

Referencia:

Lao-Rodríguez AB, Schröger E, Malmierca MS. The sound of silence: Omission responses and how the brain predicts in the absence of sound. Neurosci Biobehav Rev. 2026 Feb; 181:106505. doi: 10.1016/j.neubiorev.2025.106505. Epub 2025 Dec 5. PMID: 41354114.


Autores del artículo divulgativo:

Ana B. Lao Rodríguez, David Pérez González y Manuel Sánchez Malmierca
Laboratorio de Neurociencia Auditiva y Cognitiva, Instituto de Neurociencias de Castilla y León (InCyL)
Departamento de Biología Celular y Patología
Universidad de Salamanca


Fuente: Scientias

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