Análisis de sangre

Los oligosacáridos de la sangre: un sistema de alerta temprana para nuestra salud

Un estudio realizado con más de 1.500 personas en el municipio gallego de A Estrada ha investigado un nuevo tipo de indicador de salud: los diferentes oligosacáridos que se encuentran unidos a las proteínas sanguíneas. Tras un seguimiento de siete años, los resultados demostraron que la proporción de estos azúcares complejos permite predecir el riesgo de mortalidad, al identificar tanto grupos moleculares protectores como de riesgo. Este hallazgo es clave, ya que posiciona a los oligosacáridos como una alarma biológica capaz de anticipar problemas críticos de forma temprana.


La esencia de cualquier ser vivo está en su código genético, el manual de instrucciones para la fabricación de proteínas. Sin embargo, en las últimas décadas se ha descubierto que las proteínas no dependen solo de los genes. La mayoría de ellas necesitan unirse a unos azúcares complejos, llamados oligosacáridos, para ser funcionales. Estos oligosacáridos, a diferencia del azúcar que ingerimos en la dieta, son sintetizados en nuestras propias células.

Siete años de seguimiento

En nuestra investigación estudiamos a 1.516 personas elegidas al azar del municipio pontevedrés de A Estrada (Galicia). Al inicio del estudio analizamos la sangre de los participantes para cuantificar los oligosacáridos que se encontraban unidos a las proteínas mediante un átomo de nitrógeno, el enlace más común. Medimos estas moléculas y las clasificamos en 46 grupos diferentes.

Siete años después revisamos la situación clínica de los participantes y los resultados fueron concluyentes.  Identificamos ciertos grupos de oligosacáridos que actuaron como biomarcadores de riesgo, ya que su presencia elevada se asoció con una mayor mortalidad. En cambio, otros grupos de oligosacáridos se correlacionaron con un efecto protector: a mayor cantidad, menor fue el riesgo de muerte.

Mortalidad general, cáncer y enfermedades cardiovasculares

Gracias a estos datos, identificamos tres perfiles de riesgo. Un primer perfil asociado a la mortalidad general, consistente en los participantes con el grupo de oligosacáridos 16 elevado respecto al grupo 22. Estas personas tuvieron casi seis veces más probabilidades de morir por cualquier causa que el resto.

Un segundo perfil de riesgo estaba relacionado con el cáncer. Las personas con niveles elevados de los grupos 16, 17 y 23 respecto al 22 casi triplicaron el riesgo de fallecer por esta enfermedad.

Por último, descubrimos un perfil de riesgo relacionado con las enfermedades cardiovasculares. En las personas con predominio del grupo 7 respecto al 9 casi se duplicó el riesgo de muerte cardiovascular.

Además, estos grupos de oligosacáridos permitieron mejorar las predicciones clínicas habituales, basadas en factores clásicos que incluyen variables demográficas (como edad y sexo), hábitos de vida (consumo de alcohol, tabaco y práctica de ejercicio físico), indicadores biométricos y metabólicos (como el índice de masa corporal, la tensión arterial, la glucemia, el colesterol, el filtrado glomerular y los marcadores de inflamación) y enfermedades (como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes).

Anticiparse para prevenir

En conclusión, los oligosacáridos unidos a las proteínas de la sangre son un indicador importante de vitalidad. Proporcionan un semáforo biológico que puede avisar con años de antelación de un problema tal vez invisible, dando la posibilidad de adelantarse y prevenir un desenlace fatal.

Referencia:

Carballo I, Lado-Baleato Ó, Alonso-Sampedro M, O’Flaherty R, Saldova R, Gude F, González-Quintela A. Serum N-Glycans as Independent Predictors of Death: A Prospective Investigation in the AEGIS Cohort. Mol Cell Proteomics. 2025;24(12):101217. doi: 10.1016/j.mcpro.2025.101217

Este artículo de divulgación ha sido financiado mediante una ayuda de la Axencia Galega de Innovación—Xunta de Galicia (IN607D 2024/01).


Autores del artículo divulgativo:

Iago Carballo Fernández
Servicio de Medicina Interna, Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS)
Grupo Metodología de la Investigación, Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS)
Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (RICAPPS-ISCIII)

Óscar Lado Baleato
Departamento de Estadística e Investigación Operativa, Universidad de Oviedo

Manuela Alonso Sampedro
Grupo Metodología de la Investigación, Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS)
Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (RICAPPS-ISCIII)

Róisín O’Flaherty
Department of Chemistry, Maynooth University
Kathleen Lonsdale Institute for Human Health Research, Maynooth University

Radka Saldova
GlycoScience Group, National Institute for Bioprocessing Research and Training
UCD School of Medicine, College of Health and Agricultural Science (CHAS), University College Dublin

Francisco Gude Sampedro
Servicio de Atención Primaria, Centro de Salud Concepción Arenal
Grupo Metodología de la Investigación, Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS)
Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (RICAPPS-ISCIII)
Departamento de Medicina, Universidad de Santiago de Compostela

Arturo González Quintela
Servicio de Medicina Interna, Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS)
Grupo Metodología de la Investigación, Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS)
Departamento de Medicina, Universidad de Santiago de Compostela

Fuente: Scientias

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