En un artículo de revisión se han analizado los riesgos para la cirugía que habitualmente no se tienen en cuenta como predictores de riesgo. La investigación muestra que también deberían considerarse otros factores, como la discapacidad física del cirujano, la falta de comunicación en el quirófano, la contaminación ambiental y la repercusión que puedan tener sobre el profesional complicaciones inesperadas en intervenciones previas. Además, tras un análisis de la literatura existente sobre el tema se ha observado que las mujeres cirujanas tienen mejores resultados que los varones: la mortalidad tanto a los 90 días tras una operación como un año después es menor cuando el cirujano es mujer.
Los predictores del riesgo para las diferentes especialidades quirúrgicas no suelen incluir más allá de las comorbilidades —la existencia de otras enfermedades— del propio paciente. Sin embargo, los resultados en cualquier especialidad quirúrgica pueden ser condicionados, entre muchos otros factores, por el factor humano, aunque en general no es tenido en cuenta.
Los riesgos imputables al factor humano pueden ser divididos en 3 grandes grupos. Primero, aquellos del propio paciente no tenidos en cuenta en los predictores habituales, como la fragilidad, que raramente es considerada. Segundo, aquellos riesgos que tienen su origen en la estancia en el hospital y que ha quedado demostrado que repercuten en los resultados, como pueden ser infecciones hospitalarias, los efectos de la inmovilidad (trombos venosos en pelvis y piernas, trombo pulmonar secundario, úlceras por presión, aspiraciones traqueobronquiales), caídas, malnutrición, delirio y confusión, errores médicos y en la medicación, incontinencia, iatrogenia —alteraciones en la salud provocadas por la intervención de un profesional sanitario—, ansiedad o depresión asociada a la hospitalización. Se trata de complicaciones que el cirujano sabe que existen pero que no menciona.
Factores ambientales
En tercer lugar están los factores ambientales, bien por contaminación industrial, bien por fenómenos naturales que modifican la composición aérea. Estos factores tendrían graves repercusiones en pacientes a los que pueden incluso inducir una enfermedad, o agravar una previamente existente. Existe una relación entre la contaminación ambiental, la insuficiencia cardiaca congestiva y la mortalidad general, que se desprende tras analizar 1.146 artículos que lo prueban. Se trata de contaminación ambiental por gases reactivos (monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno o dióxido de azufre, entre otros) y por partículas contaminantes de diferentes tamaños.
Las partículas contaminantes son una mezcla de hidrocarburos, hollín, materiales orgánicos y metales pesados (como el cadmio, el níquel, el arsénico, el cobre y el zinc, que componen la niebla de contaminación industrial o fog). El tamaño de estas partículas importa. Las peores son las partículas ultrafinas, menores de 2,5 micras, ya que llegan al alveolo. Son partículas propias del aire de las grandes ciudades y de los entornos industriales. Las partículas de mayor tamaño, de unas 10 micras, son menos peligrosas y se encuentran sobre todo en desiertos y ambientes rurales, especialmente en zonas donde las fases intensas de fenómeno El Niño disparan la contaminación del aire (fenómeno denominado Niño Gozilla).
Mejores resultados para cirujanas que para cirujanos
En un estudio donde se han analizado más de 2 millones de ancianos con cirugía electiva (operaciones no urgentes, como cataratas, hernias, reemplazo de articulaciones, etc.) y 14 procedimientos habituales diversos, se ha observado que las cirujanas tienen mejores resultados que sus colegas varones. La mortalidad a los 90 días y al año es menor cuando se trata de una cirujana. Además, las pacientes operadas por cirujanas tuvieron menor mortalidad, una disminución que no se da si los pacientes son varones. Cabe decir que estos resultados no se extienden si los pacientes son urgentes o menores de 65 años.
La discapacidad del cirujano no es un factor de riesgo
Otro factor de riesgo cuestionado es la discapacidad del cirujano. Alumnos brillantes con una discapacidad física se gradúan con frecuencia en medicina. Si estos alumnos eligen una especialidad quirúrgica es lógico preguntarse si esto influiría en los resultados. Unos 67 millones de estadounidenses, el 26,8 % de esa población, declaran tener una discapacidad. Entre los adultos de 18 a 29 años, un rango de edades que incluiría a estudiantes de medicina, la discapacidad es del 15%, si bien solo el 5,9 % de estos estudiantes declaran tener una discapacidad. No obstante, solo unos 7% de los internos de cirugía general declaran tenerla, aunque muchos no solicitan adaptaciones en sus programas. Los resultados muestran que los resultados de los cirujanos con alguna discapacidad son similares a los del resto de médicos. Por lo tanto, debemos ayudar a estos médicos, puesto que son buenos cirujanos aunque tengan alguna discapacidad.
Dificultades de comunicación
También cabe tener en cuenta las dificultades de comunicación dentro del quirófano entre diferentes actores. Un metaanálisis sobre falta de comunicación en el quirófano ha analizado elementos como la comunicación efectiva, los problemas y condiciones de comunicación, la seguridad del paciente y del equipo, así como un trabajo colaborativo bien comprendido. La mejora de todos estos factores tiene una gran repercusión en los resultados.
Por último, también los posibles resultados adversos en operaciones previas que haya experimentado el cirujano pueden repercutir en su ánimo, condicionándole para el futuro. Y no menos importante es el caso del cirujano “quemado”. Ambas casuísticas pueden precisar de ayuda psicológica conductual, así como de la ayuda de los compañeros y de la institución, ya que se trata de profesionales que son recuperables.
Referencia:
Martínez Sanz R. Las otras causas del riesgo quirúrgico. Cirugía Cardiovascular 2026;33(3):134–7. DOI:10.1016/j.circv.2026.02.003
Autores del artículo divulgativo:
Rafael Martínez Sanz y Patricia Hernández-Francés León
Departamento de Cirugía, Universidad de la Laguna
Instituto Canario de Cirugía Cardiovascular
Fuente: Scientias
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