El enterovirus D68 es un virus respiratorio que emergió en 2014 y, desde entonces, hay brotes aproximadamente cada dos años en todo el mundo. Se le ha llamado “el nuevo poliovirus” porque causa una parálisis infantil similar a la poliomielitis. Sin embargo, su epidemiología cambió en el último brote ocurrido en España en 2024. Investigadores del Laboratorio Nacional de Polio y Enterovirus han identificado una nueva variante que afectó principalmente a población geriátrica, agravando enfermedades previas en algunos pacientes. No parece que los enterovirus vayan a sustituir al virus de la poliomielitis, pero los científicos instan a mantener una monitorización continua de su evolución para anticipar posibles brotes de parálisis infantil.
Integrados en la familia Picornaviridae, los enterovirus forman parte de un género de virus caracterizado por una notable variabilidad, tanto genómica (existen más de 100 tipos diferentes que infectan humanos) como en lo que se refiere a la sintomatología clínica que causan. Aunque gran parte de las infecciones son asintomáticas, un porcentaje significativo de pacientes desarrollan patologías respiratorias, muco-cutáneas (como la enfermedad mano-pie-boca) o neurológicas, incluida la meningitis, la encefalitis y la parálisis flácida aguda (PFA). Esta última es la forma clínica de la poliomielitis, una enfermedad neurológica grave causada por los poliovirus (pertenecientes al género Enterovirus), que dejó a centenares de miles de niños y niñas paralíticos en el siglo pasado y que todavía no se ha logrado erradicar.
El enterovirus D68 (EV-D68) se ha considerado históricamente como un virus que afecta de manera leve al sistema respiratorio en población pediátrica. Sin embargo, en 2014 se documentó un cambio clínico-epidemiológico al vincularse la infección por EV-D68 con casos respiratorios pediátricos más graves, algunos de los cuales desarrollaron complicaciones neurológicas como parálisis flácida aguda o mielitis flácida aguda. Desde entonces, con la excepción de 2020 por la pandemia de Covid-9, cada dos años se han descrito brotes de enterovirus EV-D68 en todo el mundo, con casos de parálisis o mielitis flácida aguda asociados.
Manifestaciones clínicas del brote de 2024 en España
El brote de EV-D68 ocurrido en 2024 ha sido el que mayor número de infecciones ha registrado en España hasta la fecha, al representar casi el 40 % de los enterovirus identificados en nuestro Laboratorio Nacional de Polio y Enterovirus, perteneciente al Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Los resultados del estudio clínico y epidemiológico del brote indicaron que, a pesar de la capacidad del virus de producir daños en el sistema nervioso, la clínica predominante fue la respiratoria (92 %).
Además, y al contrario de lo evidenciado en los brotes anteriores (en los años 2016, 2018 y 2022), cuando las infecciones fueron mayoritariamente pediátricas, en 2024 hasta un 40 % de las mismas se detectaron en mayores de 60 años, con un claro sesgo clínico: los menores de 15 años desarrollaron episodios de broncoespasmo y bronquiolitis, mientras que los mayores de 60 años presentaron cuadros severos de neumonía y empeoramiento de los síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
La gravedad de la infección también mostró correlación directa con la edad. Los mayores de 60 años registraron una tasa de hospitalización del 80 % frente al 60 % de los menores, incrementando la estancia hospitalaria media de 5 días a 11 días. La mortalidad fue del 2 %, afectando exclusivamente a pacientes geriátricos con patologías previas graves.
Evolución genómica: el secreto de su expansión
Para comprender este cambio en la epidemiología de EV-D68 resultaba indispensable realizar un análisis genómico. En el laboratorio llevamos a cabo la secuenciación y el estudio filogenético del virus, que confirmó la circulación conjunta de dos variantes en 2024: el linaje B3.3, que ya estaba circulando previamente y que mantuvo su predilección por la población pediátrica (89 %), y la irrupción de un nuevo linaje, A2/D1.1, que causó la mayoría de infecciones en adultos (80 %).
La emergencia de esta nueva variante se asoció con la aparición de múltiples mutaciones estructurales en la cápside viral. Aunque se requieren ensayos serológicos (actualmente en curso), la evidencia científica sugiere que estas variaciones de aminoácidos son compatibles con una alteración antigénica, otorgando al virus una ventaja adaptativa y un mecanismo de escape frente a la inmunidad en adultos. Por otro lado, a pesar del mayor potencial para producir daños en el sistema nervioso mostrado por la nueva variante (su genoma también presentaba mutaciones asociadas a neurovirulencia), los datos clínicos mostraron lo contrario, ya que no se documentaron casos de parálisis o mielitis flácida aguda asociados, y solo tres pacientes geriátricos presentaron síntomas neurológicos.
En conclusión, aunque por el momento no parece que EV-D68 u otros enterovirus que causan parálisis flácida aguda vayan a sustituir a los poliovirus con la misma prevalencia y gravedad, la capacidad de viraje genómico y su reciente expansión hacia la población adulta demuestran una elevada capacidad de adaptación y de evasión de la respuesta inmunológica. Por ello, los datos epidemiológicos instan a mantener una monitorización continua de la evolución de estos virus para anticipar posibles brotes de mayor magnitud y severidad.
En la imagen principal, estructura de un enterovirus. Autor: Francesco292, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons.
Referencia:
J Camacho, N García-Ibáñez, MD Fernández-García, Y Biya, E Ruiz de Pedro, A Gutiérrez, MC Nieto, MM Ruiz-García, MT Pastor-Fajardo, E Lagarejos, C de Leonardo Simón, A Navascués, A Moreno-Docón, M Gozalo-Marguello, C Berengua, P Antequera, MD Huéscar Pascual, C Calvo, M Cabrerizo
J Med Virol, Epidemiological and clinical characteristics of the enterovirus D68 outbreak in Spain in 2024, 2026 Apr; 98(4):e70887. https://doi.org/10.1002/jmv.70887 PMID: 41934271; PMCID: PMC13049694.
Autores del artículo divulgativo:
Juan Camacho Padilla
Laboratorio de Enterovirus
Centro Nacional de Microbiología Instituto de Salud Carlos III
María Cabrerizo Sanz
Laboratorio de Enterovirus
Centro Nacional de Microbiología Instituto de Salud Carlos III
RITIP, IdiPAZ
CIBERESP, Instituto de Salud Carlos III
Fuente: Scientias
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