Uno de los humedales estudiados por el equipo de investigación (UV/UdG)

Charcas temporales mediterráneas: pequeños ecosistemas, grandes desafíos

Las charcas temporales son ecosistemas que se llenan y secan cíclicamente, albergando organismos adaptados a una estacionalidad muy marcada. Un estudio reciente ha evaluado el impacto del aumento de la temperatura previsto para los próximos años a causa del calentamiento global en la eclosión de los diferentes organismos que componen el zooplancton, analizando sedimentos de charcas de Chile y España. Los resultados muestran un recambio de los grupos que emergen bajo mayor temperatura, lo que podrá producir cambios en la biomasa y el flujo de energía en las redes tróficas, resaltando la vulnerabilidad de estos ecosistemas.


En regiones de clima mediterráneo, los veranos calurosos y secos marcan profundamente a los ecosistemas acuáticos continentales. En vez de grandes lagos o ríos, predominan pequeños cuerpos de agua que se llenan y secan periódicamente. Estos sistemas, conocidos como charcas o lagunas temporales, suelen llenarse con las lluvias de otoño e invierno y se secan total o parcialmente durante el verano.

Estas charcas suelen ser poco profundas y de pequeña extensión, lo que limita su capacidad de retención de agua. El tiempo que una charca permanece inundada se denomina hidroperiodo, y permite clasificarlas en efímeras (aquellas que permanecen inundadas apenas unos días o semanas), estacionales (cuando el periodo de inundación es de algunos meses) o semipermanentes (si pasan años inundadas). Muchas están aisladas de otros sistemas acuáticos y dependen casi exclusivamente de las lluvias para su llenado.

Centinelas de cambio global

El reducido tamaño de las charcas hace que respondan rápidamente a cambios ambientales. Pequeñas variaciones climáticas o de contaminación pueden generar grandes cambios en sus condiciones físicas, químicas y biológicas, por lo que son excelentes centinelas del cambio global. En muchos casos la urbanización, la agricultura intensiva y el cambio climático han provocado el acortamiento del hidroperiodo e incluso su desparición, afectando así a los organismos únicos que las habitan, adaptados a la temporalidad.

Resistir donde el agua desaparece

Para perdurar en estos ecosistemas, los seres vivos tienen estrategias extraordinarias que les permiten sobrevivir al periodo seco y trasladarse a otros sistemas. Algunos, como aves, anfibios o insectos, son dispersores activos: pueden desplazarse por sus propios medios. Otros, de pequeño tamaño, producen formas de resistencia, entrando en un estado de latencia que reduce su actividad metabólica y les permite resistir a condiciones desfavorables. Estos son dispersores pasivos que dependen del viento o de otros animales para trasladarse. Las formas que adoptan para resistir caen al fondo de las charcas y forman el “banco de huevos”, donde se pueden conservar organismos inactivos pero viables, por años o incluso décadas. Cuando regresan las lluvias, el contacto con el agua reactiva su metabolismo y, al eclosionar, inician nuevas comunidades.

El experimento: efectos del cambio climático

Las regiones de clima mediterráneo se encuentran entre las más vulnerables al cambio climático. En los próximos 50 años se espera un incremento térmico de 4 °C en otoño, estación clave para el llenado de las charcas. Para comprender cómo afectará este aumento de temperatura a los organismos de las charcas, hicimos un experimento de eclosión a diferentes temperaturas con sedimento de charcas de Chile central y del este de España, dos regiones muy distantes pero con un mismo clima.

Los resultados indican que el incremento de temperatura produciría un recambio en los grupos filtradores del zooplancton. A mayor temperatura, eclosionaron menos rotíferos y lo hicieron más tarde. Los cladóceros lo hicieron antes y en mayor abundancia, y los anostráceos en números mucho menores. Aunque estos tres grupos de organismos cumplen funciones similares, sus grandes diferencias de tamaño podrían alterar la distribución de biomasa y el flujo de energía en las redes tróficas.

Una llamada a la conservación

A pesar de su relevancia ecológica, las charcas temporales han sido muy impactadas a lo largo del último siglo. Históricamente fueron percibidas como ambientes molestos o prescindibles, lo que ha facilitado su transformación y eliminación. En la Unión Europea, las charcas temporales se encuentran reconocidas parcialmente en la Directiva Hábitats, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres. Sin embargo, en Chile permanecen sin protección y son poco conocidas.

Comprender cómo funcionan las charcas temporales y su vulnerabilidad al cambio global es un primer paso indispensable para reconocer su valor ecológico y avanzar hacia su conservación. Aunque pequeñas y efímeras, estas charcas albergan una biodiversidad única y cumplen un rol fundamental en los paisajes mediterráneos.

Este trabajo fue financiado por el proyecto PID2020-114440GB-I00, otorgado por el MICIU/AEI/10.13039/501100011033. Además, C. Olmo obtuvo financiación mediante ANID/FONDECYT Iniciación 11230384.


Referencia:

López-Allendes, C., Gascón, S., Ramos-Jiliberto, R., Mesquita-Joanes, F., Armengol, X., & Olmo, C. (2026). Hydroregime-dependent shifts in zooplankton hatching under increasing temperatures in Mediterranean temporary ponds: an experimental approach. Hydrobiologia, 1-20. https://doi.org/10.1007/s10750-026-06183-2


Autora del artículo divulgativo:

Camila López Allendes, Xavier Armengol y Carla Olmo
Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva
Universitat de València

Stéphanie Gascón
GRECO, Institut d’Ecologia Aquàtica
Universitat de Girona


Fuente: Scientias

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