Los chips de garbanzo y lenteja ganan terreno como snacks saludables y sostenibles. Un estudio reciente ha analizado cómo cambian su textura crujiente y su sabor tras abrir el envase. Aunque el análisis detectó ligeras variaciones en su textura y humedad 21 días después de la apertura, los consumidores que las probaron no percibieron diferencias. Los resultados respaldan su consumo más allá del momento de apertura, y contribuyen a una gestión más eficiente de los alimentos en el hogar.
Cada vez más personas buscan opciones más sanas para picar entre horas, y los chips elaborados con legumbres como el garbanzo o la lenteja se han convertido en una alternativa muy popular. Son ricos en proteínas, tienen menos grasa que los tradicionales de patata y, además, resultan más sostenibles. Pero hay una pregunta que muchos consumidores se hacen: ¿cuánto tiempo siguen siendo apetecibles y saludables una vez abierta la bolsa?
En nuestro estudio quisimos responder a esa duda. Nos centramos en lo que se conoce como vida útil secundaria, es decir, el periodo que transcurre desde que se abre el envase hasta que el producto pierde calidad o deja de ser seguro para el consumo. Aunque los fabricantes indican una fecha de caducidad o consumo preferente, esa información solo es válida mientras el envase permanece cerrado. Una vez abierto, el producto empieza a cambiar, especialmente si se conserva a temperatura ambiente y se cierra con una pinza, como suele hacerse en casa.
Los consumidores apenas notan la diferencia
Para saber si esos cambios se perciben realmente, realizamos un análisis sensorial con consumidores. Les presentamos chips de garbanzo y de lenteja recién abiertos, y otros que llevaban 14 o 21 días abiertos. Utilizamos el test triangular, un método sencillo y eficaz en el que cada persona recibe tres muestras —dos iguales y una diferente— y debe identificar cuál le parece distinta. Así evaluamos si los cambios en el crujiente, el sabor y el aroma eran perceptibles.
Los resultados fueron claros: la mayoría de los 50 participantes no detectó diferencias entre los chips recién abiertos y los que llevaban 14 o 21 días guardados en su bolsa original, cerrada con una pinza a temperatura ambiente. Aunque no estaban completamente expuestos al aire, sí habían perdido el sellado hermético. En el caso de los chips de garbanzo, prácticamente nadie los distinguió. En los de lenteja, algunas personas percibieron ligeros cambios, como “sabor algo rancio” o “textura más seca”, pero estas observaciones fueron puntuales y no se repitieron de forma consistente.
Los cambios físicos no tuvieron impacto en el sabor
Estos resultados indican que, aunque los chips cambian ligeramente con el tiempo —por ejemplo, absorben algo de humedad—, esos cambios no son suficientes para que el consumidor medio los perciba. Además de la humedad, analizamos otras propiedades como la actividad de agua, que tendió a aumentar con el paso de los días. Estos factores pueden influir en la textura, haciendo que el producto resulte menos crujiente y algo más duro. Sin embargo, el color y la calidad de las grasas se mantuvieron estables. Evaluamos la oxidación de los lípidos, y los valores se mantuvieron dentro de los límites aceptables, incluso en los chips de lenteja, que por su estructura son ligeramente más susceptibles a la oxidación.
También medimos parámetros como el índice de absorción y solubilidad en agua, que ofrecen pistas sobre la digestibilidad y la estructura interna del producto. En los chips de lenteja, estos valores disminuyeron con el tiempo, lo que indica cierta evolución física. Sin embargo, estos cambios tampoco tuvieron un impacto perceptible en el sabor ni en la experiencia del consumidor.
Saludables, sostenibles y duraderos
Este hallazgo es importante porque nos ayuda a entender mejor cómo disfrutamos los alimentos en la vida real. También puede servir para que los fabricantes ofrezcan recomendaciones más precisas sobre cuánto tiempo se pueden consumir los chips después de abrirlos. Y lo más importante: puede ayudar a evitar el descarte innecesario de comida. Saber que estos snacks mantienen su calidad durante varios días da más confianza y favorece un consumo más sostenible y responsable.
En resumen, nuestro estudio demuestra que los chips de garbanzo y lenteja no solo son una opción saludable y sostenible, sino que también mantienen su calidad durante al menos tres semanas tras la apertura del envase. Y eso, sin duda, los hace aún más atractivos para el consumo cotidiano.
Referencia:
Álvarez, M.D.; Delgado-Pando, G.; Pintado, T.; Herranz, B. Secondary shelf life of legume-based chips: Instrumental texture and consumer perception. Applied Food Research Vol. 5 (2025) 101381. https://doi.org/10.1016/j.afres.2025.101381
Autores del artículo divulgativo:
María Dolores Álvarez Torres, Gonzalo Delgado-Pando, Tatiana Pintado
Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC)
Beatriz Herranz
Departamento de Tecnología de Alimentos
Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid
Fuente: Scientias
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