Cirujía asistida con fluorescencia. Créditos: F.X.Molina

Ver lo invisible: cómo la luz infrarroja está cambiando la cirugía

La fluorescencia con luz infrarroja permite visualizar durante una operación estructuras anatómicas que el ojo humano no puede ver. Utilizando cantidades muy pequeñas del colorante verde de indocianina, se ha demostrado que esta tecnología facilita la identificación de la vía biliar incluso en situaciones complejas. Los resultados apoyan el desarrollo de una nueva forma de visión quirúrgica con potencial para aumentar la seguridad y mejorar la toma de decisiones en numerosas intervenciones.

Para realizar una intervención quirúrgica no basta con conocer una técnica. Antes de entrar en un quirófano, los cirujanos debemos aprender con enorme detalle la anatomía de la región que vamos a operar. Saber dónde se encuentra cada arteria, cada vena y cada conducto es esencial, porque durante una intervención no solo debemos resolver un problema, sino también preservar todas aquellas estructuras que permiten que el organismo siga funcionando con normalidad.

La colecistectomía laparoscópica, la intervención utilizada para extirpar la vesícula biliar, es un buen ejemplo de este desafío. Aunque se desarrolla en un espacio anatómico muy reducido, en él convergen estructuras de enorme importancia para el funcionamiento del hígado y del aparato digestivo. Además, esta región presenta numerosas variantes entre individuos, de modo que lo que un cirujano encuentra en un paciente puede no ser exactamente igual a lo que encuentra en el siguiente. La situación puede complicarse todavía más cuando existe inflamación. Los episodios repetidos de infección, dolor o irritación pueden provocar cicatrices y adherencias que alteran los planos habituales. Como consecuencia, estructuras que normalmente son fáciles de reconocer pueden quedar ocultas, desplazadas o confundirse con otras. En estos casos, distinguir correctamente cada elemento se convierte en uno de los aspectos más importantes de la intervención. Incluso para los cirujanos más experimentados, todas las decisiones dependen de la información disponible en cada momento. Cuanto mejor se comprende el campo quirúrgico, más precisas son las decisiones y menor es el riesgo de alterar funciones esenciales del organismo.

Imagen directa de una intervención quirúrgica (izquierda). La misma imagen, bajo fluorescencia con luz infrarroja (derecha). Créditos: F.X. Molina.

Por este motivo, una parte importante de la innovación tecnológica en cirugía se dirige actualmente a ampliar la capacidad de visión del cirujano. El objetivo es proporcionar nuevas herramientas que permitan interpretar mejor lo que está ocurriendo en el interior del organismo mientras se opera. Una de las tecnologías más prometedoras en este campo es la fluorescencia con luz infrarroja. Para utilizarla se administra en el propio quirófano una sustancia llamada verde de indocianina. Este colorante es captado por el hígado y eliminado a través de la bilis, siguiendo el recorrido natural de las vías biliares. A continuación, una cámara especial emite luz infrarroja sobre los tejidos. Aunque esta luz es invisible para el ojo humano, el sistema de imagen es capaz de detectarla cuando alcanza las zonas que contienen verde de indocianina. Mediante un procesador informático, esta señal se fusiona en tiempo real con la imagen quirúrgica convencional, resaltando detalles que de otro modo pasarían desapercibidos. El resultado es comparable a marcar un recorrido con un rotulador fluorescente sobre un mapa. El camino ya existía, pero ahora destaca con claridad y resulta mucho más sencillo seguir su trayectoria e interpretar correctamente la anatomía.

Cuando la anatomía deja de ser evidente

En nuestro grupo de cirujanos del Hospital Universitario Son Espases e investigadores del Instituto Balear de les Illes Balears (IdISBa) llevamos tiempo utilizando esta tecnología durante la cirugía de la vesícula biliar. Esta intervención constituye un excelente modelo para estudiar el potencial de la fluorescencia porque combina una elevada frecuencia con una anatomía muy variable y, en ocasiones, profundamente alterada por la inflamación.

Nuestro interés se centró en una pregunta muy sencilla: ¿es necesario utilizar grandes cantidades de colorante para obtener imágenes útiles durante una operación? La respuesta tenía una importancia práctica evidente, ya que una dosis excesiva puede producir una señal demasiado intensa procedente del hígado y dificultar la visualización de las estructuras que realmente interesa reconocer.

La dosis óptima de verde de indocianina

Lo más llamativo fue comprobar que incluso cantidades extremadamente pequeñas de verde de indocianina eran suficientes para obtener imágenes de gran calidad. De hecho, la dosis utilizada en nuestro estudio fue la más baja descrita hasta la fecha en la literatura científica internacional. A pesar de ello, permitió resaltar de forma muy evidente la vía biliar y reconocer con claridad su trayecto incluso en intervenciones consideradas complejas por los sistemas de clasificación utilizados habitualmente por los cirujanos.

Además, ninguna de las intervenciones tuvo que convertirse a cirugía abierta. Este dato resulta especialmente interesante porque una proporción importante de los pacientes presentaba características asociadas a una mayor dificultad técnica. Aunque la experiencia quirúrgica sigue siendo determinante, nuestros resultados sugieren que disponer de una referencia visual complementaria puede ser de gran ayuda precisamente en aquellos casos en los que la anatomía deja de ser evidente.

Más allá de la cirugía de la vesícula

Sin embargo, la cirugía de la vesícula es solo una de las muchas aplicaciones posibles de esta tecnología. Actualmente la fluorescencia con luz infrarroja también se utiliza para comprobar si una unión intestinal recibe suficiente aporte sanguíneo, identificar determinados tumores, localizar estructuras difíciles de distinguir o evaluar la viabilidad de tejidos utilizados en cirugía reconstructiva. Todas estas aplicaciones comparten una misma filosofía: ayudar al cirujano a interpretar mejor lo que tiene delante. En muchos casos no se trata de descubrir estructuras desconocidas, sino de resaltar detalles que ya estaban presentes, pero que resultaban difíciles de distinguir utilizando únicamente la luz convencional.

La historia de la cirugía siempre ha estado ligada a la búsqueda de una mejor iluminación. No es casualidad que los antiguos quirófanos se construyeran en las plantas más altas de los hospitales para aprovechar al máximo la luz natural. Durante siglos, ver mejor ha significado operar mejor. Con el tiempo aparecieron las lámparas quirúrgicas modernas, las técnicas de imagen médica, la laparoscopia y, más recientemente, la cirugía robótica. La fluorescencia con luz infrarroja no sustituye a ninguna de estas tecnologías, sino que se integra en ellas y amplía la información disponible para el cirujano. De hecho, forma ya parte de muchos sistemas laparoscópicos y se encuentra incorporada de serie en las plataformas robóticas más avanzadas. La diferencia es que, por primera vez, no se trata únicamente de ver una imagen con más definición o desde una mejor perspectiva. Se trata de acceder a información que permanece oculta a la visión convencional y utilizarla para tomar decisiones más precisas durante una intervención.

Durante siglos, la cirugía ha intentado mejorar la forma de ver el cuerpo humano. La fluorescencia con luz infrarroja representa un paso más en esa evolución. No sustituye el conocimiento anatómico ni la experiencia del cirujano, pero aporta una nueva capa de información que hasta ahora permanecía oculta. Y cuando se trata de cirugía, como en tantas otras áreas de la medicina, comprender mejor lo que tenemos delante suele ser el primer paso para tomar la decisión correcta.

Referencia:

Pujol-Cano, N., Molina-Romero, F.X., Palma-Zamora, E., Bonnin-Pascual, J., Coll-Sastre, M., González-Argenté, F.X., Morón-Canis, J.M. Correction to: Near-infrared fluorescence cholangiography at a very low dose of indocyanine green: quantification of fluorescence intensity using a color analysis software based on the RGB color model (Langenbeck’s Archives of Surgery, (2022), 10.1007/s00423-022-02614-5). (2022) Langenbeck’s Archives of Surger. DOI: 10.1007/s00423-022-02665-8. PUBMED ID: 36056944.

Pujol-Cano N, Morón-Canis JM, Palma-Zamora E, Bonnin-Pascual J, Coll-Sastre M, González-Argenté FX, Molina-Romero FX. Low‑dose indocyanine green fluorescence cholangiography in laparoscopic cholecystectomy: visualization performance across validated risk scores. Langenbecks Arch Surg. 2026 Jan 14;411(1):63. doi: 10.1007/s00423-025-03934-y. PMID: 41530562; PMCID: PMC12835069.

Autores del artículo divulgativo:

Francesc Xavier Molina Romero
Unidad de Cirugía Hepatobiliar y Trasplante Hepático, Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Hospital Universitario Son Espases.
IP Grupo de Simulación y 3D, Instituto de Investigación de les Illes Balears (IdISBa).
Director de Postgrado e Investigación, Centro Universitario Luis Belda, Universidad CEU San Pablo.

Natalia Pujol Cano, Elías Fernando Palma Zamora, José Miguel Morón Canis

Fuente: Scientias

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