Clase de educación física - Imagen generada por IA con perplexity

La importancia de la comunicación en las clases de Educación Física

Un estudio con 162 estudiantes de entre 13 y 18 años analizó el uso de diferentes estrategias comunicativas utilizadas por los docentes de Educación Física. El estudio muestra que, para el alumnado, la estrategia menos utilizada es la atribución positiva, que consiste en, por ejemplo, reconocer los avances, verbalizar el esfuerzo y celebrar los logros. Además, existen discrepancias entre lo que el profesorado cree elogiar y lo que el alumnado percibe. Por todo ello, se recomienda un repertorio comunicativo más equilibrado y consciente y se proponen cinco líneas de acción para mejorar el aprendizaje en este ámbito.

La comunicación en una clase de Educación Física tiene mucha más importancia de lo que parece. En un trabajo reciente publicado en Apunts Educación Física y Deportes perfilamos la “huella” comunicativa del profesorado de Secundaria y su impacto en lo que el alumnado entiende, recuerda y aplica en las tareas motrices.

Nuestro estudio encuestó a 162 estudiantes de entre 13 y 18 años y a dos docentes, mediante un cuestionario validado de 22 ítems agrupados en tres dimensiones: en primer lugar, la activación de conocimientos previos; en segundo lugar, la atribución positiva al proceso de aprendizaje (reconocer avances, verbalizar el esfuerzo y celebrar contribuciones); y una tercera dimensión consistente en la elaboración progresiva hacia formas más expertas.

El instrumento mostró una alta consistencia interna y una alta confiabilidad. Además los análisis permitieron comparar cursos y percepciones entre grupos.

¿Qué estrategias se perciben con más frecuencia?

Los chicos y chicas destacan que reciben más frecuentemente preguntas del tipo “¿qué saben de…?” o “¿lo han practicado antes?”, correspondientes a la dimensión de activación de conocimientos previos. También aquellas preguntas que ayudan a construir el saber hacer con explicaciones del “cómo, cuándo y por qué”, junto a la introducción gradual de terminología específica (la tercera dimensión, la progresión hacia formas más expertas). 

En cambio, las estrategias de atribución positiva aparecen con menor frecuencia. Además, se usan poco los apoyos visuales para contextualizar, como vídeos o esquemas, y escasean los cierres con un resumen o recapitulación final de la sesión.

Diferencias por curso y miradas que no siempre coinciden

Siete de los 22 ítems mostraron diferencias significativas entre cursos, con especial variabilidad en la dimensión de atribución positiva. El estudio puso de manifiesto un hallazgo sensible: existen discrepancias entre lo que el profesorado cree elogiar y lo que el alumnado percibe como reconocimiento explícito. Este “desajuste de espejos” es importante, porque la atribución positiva nutre la motivación, el clima emocional y la persistencia ante la dificultad.

Cinco propuestas para mejorar el aprendizaje

La Educación Física no solo se enseña con el cuerpo, también con un discurso que activa, orienta y consolida. A partir de los datos obtenidos en el estudio consideramos que se derivan cinco líneas de acción concretas. Por un lado, activar antes de demostrar, es decir, empezar cada unidad y sesión con preguntas diagnósticas breves o microcasos que conecten experiencias previas con el nuevo reto motor. En segundo lugar, atribuir de forma específica. Sustituir expresiones como un “¡bien!” genérico por mensajes anclados en la conducta y en procesos concretos, como por ejemplo “tu pase fue más preciso porque abriste el ángulo de hombros”. En tercer lugar, ejecutar un andamiaje progresivo. Esto significa secuenciar las tareas con “pistas” verbales y metáforas motoras que hagan visible la lógica del juego o de la habilidad. Como cuarta línea de acción, sugerimos cerrar para consolidar, es decir, incluir recapitulaciones, ya sea orales o escritas, y una pregunta final del estilo de “¿dónde aplicarías este principio táctico?”, que invite a transferir. Por último, creemos que es necesario establecer apoyos visuales ligeros. Un clip o un esquema puede ahorrar minutos de explicación y alinear la atención sin saturar.

No hablar más sino hablar mejor

La competencia comunicativa es un contenido profesional enseñable y evaluable. La investigación, la acción colaborativa y la observación entre pares pueden ayudar a objetivar hábitos discursivos, recoger evidencia (por ejemplo, rúbricas de retroalimentación) y ajustar el repertorio. El objetivo no es hablar más, sino hablar mejor: abrir, sostener y cerrar el aprendizaje con intención pedagógica.

Nuestro estudio presenta limitaciones, ya que la muestra procede de un contexto concreto, cuenta con solo dos docentes y, además, el muestreo fue intencional. Por ello, futuras investigaciones deberían ampliar tanto el número de profesores como el de centros, incorporar observación de clase y analizar cómo estas estrategias se relacionan con variables de motivación, disfrute y rendimiento motor.

Cuando el lenguaje explora lo que ya sabemos, reconoce el esfuerzo y construye significado paso a paso, el cuerpo aprende con más sentido. Afinar ese “perfil comunicativo” es, en Educación Física, una intervención de alto impacto y bajo coste.

Referencia:

García-Fariña, A. & Vázquez-Manrique, M. (2025). Perfil comunicativo del profesorado de educación física en Educación Secundaria. Apunts Educación Física y Deportes, 161, 23–31. https://doi.org/10.5672/apunts.2014-0983.es.(2025/3).161.03

Autores del artículo divulgativo:

Abraham García-Fariña y Manuel Vázquez Manrique
Departamento de Didácticas Específicas
Área de Didáctica de la Expresión Corporal

Fuente: Scientias

Artículo bajo licencia Creative Commons – Atribución (CC BY 4.0). Este artículo puede ser reproducido íntegramente siempre y cuando vaya firmado por los autores y se acredite SCIENTIAS como fuente, incluyendo el enlace a nuestra página.