Un estudio detallado del terremoto de Arenas del Rey de 1884 ha permitido obtener una nueva distribución de valores de intensidad sísmica deducidos en función de los daños que se produjeron. A partir de ellos se han generado valores de aceleración máxima del suelo que han permitido determinar el tamaño y la orientación de la falla que generó el terremoto. Los resultados obtenidos confirman que el terremoto fue producido por el sistema de fallas de Ventas de Zafarraya, permitiendo determinar su magnitud, profundidad y orientación del plano de falla
El día de Navidad de 1884 tuvo lugar en Arenas del Rey (Granada) el último terremoto devastador ocurrido en España. Con una intensidad máxima de entre IX y X en la escala EMS-98 —que mide la intensidad del terremoto según sus efectos en personas, objetos, edificios y terreno, con un grado máximo de XII—, provocó 839 fallecidos, más de 1.500 heridos, 4.400 edificios destruidos y más de 13.000 dañados, la mayoría de ellos en las provincias de Granada y Málaga. Aunque no se observó ruptura en la superficie de la tierra, solo pequeñas grietas, deslizamientos o hundimientos, numerosos estudios coinciden en considerar el sistema de fallas de Ventas de Zafarraya como el origen del terremoto.
Uno de los problemas para el estudio de este sismo es que ocurrió antes de que existiesen instrumentos de registro, por lo que no hay sismogramas del terremoto. Las únicas observaciones sísmicas disponibles son los valores de intensidad sísmica, obtenidos a partir de los daños en los edificios y efectos en el terreno causados por el terremoto.
Nuevos mapas de intensidad sísmica
Existe abundante información contemporánea de los daños causados por el terremoto, especialmente en los informes de las tres comisiones (francesa, española e italiana) que visitaron la zona afectada por el sismo y estudiaron sus efectos. Al analizar esta información se observa que la distribución de los daños no fue homogénea, sino que tuvo mayor afectación hacia el oeste.
Hemos realizado una búsqueda de nueva información de daños generados por el terremoto en periódicos locales, regionales y nacionales en las dos semanas siguientes a aquel 25 de diciembre. Los resultados obtenidos han permitido reevaluar algunos puntos de intensidad ya existentes y aumentar el número de los mismos, hasta disponer de 213 puntos de intensidad frente a los 157 iniciales. Gracias a esta distribución de intensidades hemos podido observar que la zona de mayor daño describió una forma alargada en dirección este-oeste, lo que ha permitido calcular un epicentro macrosísmico del terremoto.
Modelo de fractura
Los terremotos son producidos por la fractura de la corteza terrestre a lo largo de lo que se conoce como una falla. Los modelos de fuente sísmica permiten determinar el proceso de ruptura que ha producido un terremoto, es decir, la orientación y el tamaño de la fractura, y su desplazamiento máximo. Estos modelos de fuente se obtienen a partir de diferentes observables, siendo el más común el desplazamiento del suelo medido mediante instrumentos como sismógrafos y acelerógrafos, o a partir de medidas geodésicas.
En el caso del terremoto de 1884 no existe ningún tipo de estas observaciones instrumentales, y las únicas observaciones sísmicas disponibles son los valores de intensidad sísmica deducidos de los daños causados. A partir de ellos, se ha realizado una correlación empírica de este parámetro con la aceleración máxima del suelo para obtener un mapa de aceleraciones. Estos valores de aceleración se han utilizado como “observables” para proponer una fuente sísmica del terremoto de 1884.
El sistema de fallas de Ventas de Zafarraya (Granada)
El modelo de fractura propuesto consiste en una falla rectangular con deslizamiento uniforme. A partir de este modelo de fuente se han simulado valores teóricos de aceleración en los puntos para los que se dispone de valores de intensidad. Se han comprobado con un gran número de modelos, variando la orientación, las dimensiones de la falla y la profundidad del foco del terremoto. El modelo que presenta menores diferencias entre los valores de las aceleraciones teóricas y las “observadas” (obtenidas a partir de la intensidad sísmica) se considera el mejor candidato para representar la fuente sísmica. En nuestro caso, este modelo corresponde a una falla rectangular casi vertical en dirección este-oeste con una cierta inclinación, de entre 28 y 40 kilómetros de longitud y entre 11 y 14 kilómetros de anchura, con un desplazamiento de entre 60 centímetros y 1 metro.
El modelo de fuente propuesto concuerda con las características del sistema de fallas de Ventas de Zafarraya. Presenta un plano de falla casi vertical inclinado hacia el norte y movimiento de falla normal, con el bloque al norte descendiendo. En este modelo la ruptura no alcanza la superficie, de acuerdo con las observaciones geológicas.
La metodología que hemos utilizado en este trabajo, aunque tiene limitaciones, confirma que es posible estudiar la fuente sísmica de terremotos históricos, sin registros sísmicos o geodésicos, analizando la distribución de intensidades deducidas a partir de los daños causados por los seísmos.
En la imagen, daños causados por el terremoto de 1884. Fuente: Archivo del Instituto Geográfico Nacional
Referencia:
Buforn, E., J. Fernández-Fraile, S. Cesca, C. Sanz de Galdeano, J. M. Martínez-Solares, A. Udías, M. Mattesini, and D. Márquez- Reviriego (2025).The 1884 AndalusianEarthquake, Spain: Re-evaluation of Seismic Intensities and Source Determination. Seismol. Res. Lett. 96, 3523–3540, doi: 10.1785/0220250036
Autores del artículo divulgativo:
Elisa Buforn, Agustín Udías y Maurizio Mattesini
Facultad de Ciencias Físicas
Universidad Complutense de Madrid
Fuente: Scientias
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